El hundimiento

-¿Cómo? ¡No lo entiendo, capitán! -vociferaba el suboficial.
El ruido era ensordecedor, la cubierta chirriaba, la gente gritaba despavorida mientras iban de un lado para otro y los musicos seguian tocando.
El capitán no paraba de gritar.
-¡No le oigo, Capitan! ¡Su bote está demasiado lejos del barco!
Haciendo un sobreesfuerzo humano, el capitán bramó:
-¡Las mujeres y los niños primero!

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