Canto #pasionesdeverano (para concurso de poesía de Zendalibros e Iberdrola)

Te escucho y te espero,

dentro de mi cárcel.

Te veo pasar y trino y canto,

muy fuerte, nuestra canción,

o la que será…

Otra vez, me hieres.

Me haces sufrir, con tu libertad,

entre los barrotes muero,

por no poderte alcanzar.

Volverás, cruel plumaje bello,

que inundas mis pupilas con tu color,

tu pico bien compuesto,

que no se deja besar.

Manos que Dios me diera,

para arrancarme este puñal,

que se me clava profundo,

cuando te veo en otro nido piar.

Maldita cárcel dorada,

ni comida ni agua, me han de dar.

Si no estás conmigo dentro o yo contigo, sobre el ramal.

Te odio. Miento.

Te maldigo. Miento más.

Que un rayo me parta,

de aquí no me muevo.

¡Ay! ni aunque quisiera.

¡Eh, nubes cobardes! ¡Acabad con este sufrimiento!

Abatidme con rayos y truenos.

O tú, gavilán. Tú, pájaro de mal agüero,

¿no oyes mi lamentar?

Te ofrezco mi cuerpo, mis plumas y mis ojos,

para acabar con mi pesar,

pero no mi corazón. Ese no lo encontrarás.

Por mucho que piques hacia dentro,

hueco encontrarás.

Que el corazón lo tengo regalado.

Vuelves a pasar,

con tu baile de cortejo.

¡Por Dios! ¡No quiero sufrir más!

Déjame, Dios mío, romperme por dentro,

para escapar, trocito a trocito,

de mi encierro.

Y me miras, con desdén,

como si no te viera.

Y vuelves a pasar.

Pájaro de pico triste, soy.

Ven conmigo. No, no quiero para ti mi condena,

que si tengo que verte desde esta torre carcelera,

que sea en libertad, feliz y plena.

Ya haré de mi llanto nuestro trinar,

o nuestra canción o la que será…

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